La aplastante presión climática sobre la banca

El activismo medioambiental arrecia el escrutinio a las entidades financieras, también sometidas a una mayor presión regulatoria

Adiferencia de otros sectores, los riesgos climáticos para la banca transcienden a la supervivencia de su propio modelo de negocio. Y es que, como protagonistas del engranaje del mercado de capitales, las políticas climáticas y los compromisos a favor del clima que adoptan las entidades financieras marcan hacia dónde se dirige el dinero en la economía.

Esta lógica explica que su papel a jugar en la transición hacia la descarbonización sea determinante. También justifica que los bancos se vean sometidos a una creciente presión. Esta llega tanto por parte de los reguladores y supervisores, como de las redes de inversores y de los activistas climáticos del tercer sector.