Putin ¿Y ahora qué?

La invasión de Ucrania abre un capítulo inédito en la era de incertidumbre en la que se ha convertido la segunda década del siglo XXI

La frontera con Polonia está repleta de evacuados. La ONU asegura que, en una semana, medio millón de refugiados, la inmensa mayoría madres con sus hijos, huyeron de la guerra desatada por Putin.

A pesar del pesimismo generado por la invasión, comienzan a formarse algunas hipótesis contrapuestas sobre la dirección que pueden tomar los acontecimientos. Durante los meses en que la crisis se fue fraguando, la impresión dominante era que una agresión rusa aceleraría el declive de Occidente. Pero, una vez lanzado el asalto, varios giros inesperados indican que esa decadencia quizá no sea inevitable. 

El histórico cambio en la política de defensa de Alemania, la unidad de acción entre la OTAN y la Unión Europea, la rapidez y contundencia con que se han impuesto las primeras sanciones contra Rusia y la alarma global provocada por un Vladímir Putin que emite señales de estar fuera de control pueden indicar todo lo contrario: el resurgimiento del eje transatlántico y del orden demo-liberal ante la evidencia de que su alternativa –retransmitida en directo desde el campo de batalla– tiene forma de tanque, de misil hipersónico o, peor, de «hongo» nuclear.