Los millennials son la nueva razón por la que los inversores pujarán por Asia

800 millones de millennials esperan vivir mejor que sus padres en Asia. Los europeos están seguros de que su generación lo hará peor

Los datos hablan claro. Si hay una región en el mundo que está capitalizado como ninguna otra el cóctel de buenas noticias que se han producido en las últimas semanas es Asia. El continente ha atraído 41.800 de los de 76.500 millones de dólares que han entrado en los países emergentes en noviembre, lo que convierte a este mercado en «un claro ganador» de la rotación que se ha producido hacia los activos de riesgo, según el Institute of International Finance.

Para empezar, la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones de los Estados Unidos ha desactivado uno de los pocos factores que ponían freno a la buena evolución de los mercados de la región: la guerra comercial. «El nuevo liderazgo estadounidense sienta las bases para un nuevo compromiso con China, incluyendo una reducción de los aranceles y una disminución de las restricciones a la exportación de tecnología.

La reducción de la incertidumbre y la mejora del panorama comercial catalizan un importante cambio en el flujo de activos de los mercados desarrollados a los emergentes», dice un reciente informe de UBS gestión. 

Por otro lado, los avances en el campo de las vacunas también han exacerbado el apetito por esta región que, precisamente, va mucho más avanzada en el control de la pandemia, con China vacunando a parte de su población dentro de un programa de emergencia.

«La vacuna adelantará la recuperación económica mundial a la segunda mitad de 2021. China se beneficia de eso y de la reducción de la incertidumbre. Aunque Pekín va a velocidad de crucero. Los números y las previsiones así lo dicen. Los datos de movilidad, ocupación de restaurantes, importaciones o PMI están ya en niveles prepandemia; mientras que se espera que este año crezca un 2 por ciento y el que viene un 9 por ciento, por encima de su tendencia habitual», asevera Pedro Lacambra, responsable de renta variable y arquitectura abierta de Ibercaja Gestión. 

Pero, además, un tercer factor ha coincidido en el tiempo con estos dos acontecimientos, favoreciendo el incremento del optimismo hacia este continente: la constitución de la mayor zona de libre comercio del mundo, la Asociación Económica Regional Integral (RCEP, por sus siglas en inglés), firmada por 15 estados de Asia y Oceanía, responsables del 30 por ciento de la producción económica mundial y con una población de 2.200 millones de personas.

Asia ha atraído 41.800 de los 76.500 M$ que han entrado en noviembre en los países emergentes

«La RCEP desplaza el centro de gravedad de la economía mundial hacia el este, permitiendo a China ampliar su influencia económica. Tiene un efecto estimulante en el sentimiento de los inversores y fortalecerá a la región como el motor de crecimiento mundial», asevera Sven Schubert, estratega superior de inversiones de Vontobel AM.

Así las cosas, no es de extrañar que Asia (y, en concreto China) sea el mercado emergente que concentra más recomendaciones favorables de los expertos, como queda plasmado en los documentos de previsiones y apuestas para el próximo ejercicio que todas las compañías de gestión de activos suelen elaborar por estas fechas.

Y es que, más allá de las buenas noticias que se han producido en las últimas semanas, la región cuenta con otros catalizadores estructurales que van a favorecer el buen desempeño de esta parte del planeta en el largo plazo.

Liderazgo tecnológico

Uno de ellos es su fuerte sesgo hacia la tecnología. Antaño conocida como «la fábrica del mundo» —un continente relegado al papel de productor de manufacturas de escaso valor añadido para consumo de los países occidentales—, Asia lucha hoy por arrebatarle el trono de la innovación mundial a los Estados Unidos, en una contienda en la que parte como favorita por derecho propio y donde Europa poco tiene que aportar. 

«Asia tiene un sector tecnológico diversificado y bien desarrollado. Está en camino de dominar el siglo XXI, creando una gran cantidad de oportunidades de inversión», escribe Viswanathan Parameswar, responsable de inversión en Asia de Schroder Adveq. 

Esta situación de liderazgo en eso que se conoce como «la nueva economía» ha sido posible gracias al fervor con el que la población local ha abrazado la digitalización de sus costumbres —Asia supera los 4.000 millones de suscripciones de móvil y los 2.000 millones de usuarios de Internet, más que ningún otro continente—.

Una conversión que, a su vez, ha favorecido el crecimiento exponencial de las corporaciones tecnológicas de la zona. 

«Las economías asiáticas han evolucionado sustancialmente en los últimos años y ahora presentan una gama de compañías atractivas en las que invertir», explica Matthew Benkendorf, CIO de Quality Growth (Boutique de Vontobel AM). 

Ejemplos de empresas de relumbrón dentro del sector tecnológico asiático los hay a patadas.

Uno paradigmático es Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante mundial de microchips; y otro menos conocido es el de la teleco india Reliance, en la que Google y Facebook invirtieron recientemente por considerar que tiene potencial para alcanzar los 500 millones de clientes en 2023. Ambas han brillado este año en bolsa, con revalorizaciones del 48 y del 30 por ciento, respectivamente.

Además de las empresas ya constituidas otro dato que sirve para ilustrar el dinamismo de estas economías deriva del número de unicornios (empresas de nueva creación valoradas en más de mil millones de dólares) con las que cuentan países como China o la India.

Específicamente, China es el segundo país del mundo en unicornios con 118, según datos de CB Insights (solo por detrás de los  238 con que cuenta la competencia estadounidense). A su vez, la India está subiendo rápidamente en el ranking mundial, al situarse en tercer lugar con 24. 

La demografía es clave

Otra de las tendencias que juega a favor de  Asia tiene que ver con la demografía. El continente no solo registra un crecimiento poblacional superior al de los países occidentales sino que, además, cuenta con una composición demográfica que la hace especialmente interesante.

«Hay 800 millones de millennials en Asia, en comparación con los 66 millones de los Estados Unidos (y los 60 millones de la UE). Se están convirtiendo en los mayores consumidores del mundo, impulsados por el optimismo y la ambición. El 65 por ciento de los millennials de mercados emergentes espera vivir mejor que sus padres, mientras que un porcentaje similar en los países desarrollados espera estar en peor situación», apunta Parameswar.

Pero, además, Asia está viviendo un importante crecimiento de la clase media, de modo que 9 de cada 10 nuevos consumidores de clase media serán asiáticos en el futuro próximo, según el Instituto Brookings (en concreto, provendrán de China, India y el sudeste asiático). Para 2025, el gasto de los consumidores de clase media de la región superará al del resto del mundo en su conjunto, según la misma fuente.

«Eso significa que las industrias y sectores orientados al consumo tienen un gran potencial de crecimiento. Además, las tendencias de consumo se combinan con la creciente concienciación por la salud, lo que hace que la tecnología de consumo y la atención sanitaria sean dos de las oportunidades de inversión en Asia más importantes en la actualidad», apostilla Parameswar. 

Por último, un factor técnico apuntala el buen desempeño de la región y es que Asia supone el 80 por ciento de la capitalización de los mercados emergentes, un dominio que atrae flujos adicionales.

En todo caso, no todos los países resultan igual de atractivos de cara a los profesionales de la inversión que, claramente, escenifican su preferencia por China. 

Es el caso de Lacambra, quien explica que la cartera de su fondo Ibercaja Emergentes está posicionada un 85 por ciento en Asia y un 40 por ciento en China (la presencia del resto de emergentes es casi testimonial y responde a cuestiones de diversificación).

«China ya registra más patentes que los Estados Unidos. Intenta encontrar algún país en Latinoamérica que esté en esa situación. Hay que estar en las zonas donde crees que las compañías van a tener más crecimiento de los beneficios a largo plazo y eso es China». 

Sebastien Galy, responsable de estrategia macroeconómica en Nordea AM, está de acuerdo: «China muestra la evolución más halagüeña, en vista del repunte continuado de su economía, que sigue progresando a un ritmo más que aceptable».

El gigantismo de China

Y es que todo lo que sucede en China alcanza proporciones astronómicas en poco tiempo. El negocio del comercio online, por poner un ejemplo, ha pasado de suponer menos del 1 por ciento de las ventas globales, hace una década, a convertirse en el mercado más grande del mundo, al representar más del 40 por ciento de las transacciones en términos de volumen, según datos de Schroders.

Plataformas como Alibaba y JD llegan a casi 1.000 millones de consumidores, un mercado tres veces más grande que el de los Estados Unidos. Por eso, el consumo interno va a ser uno de los catalizadores que va a favorecer el buen desempeño de este mercado, especialmente si tenemos en cuenta que Pekín se ha propuesto favorecer esta área para reducir la dependencia económica china del sector de las exportaciones.

Si bien, es preciso reconocer que los precios en China son exigentes tras la fuerte revalorización vivida en los últimos meses, por lo que convendrá estar atento a la evolución de los resultados empresariales para ver si confirman las valoraciones alcanzadas. En ese sentido, las perspectivas son buenas.

«Se espera que el crecimiento robusto y la mejora de los beneficios en Asia, especialmente en la fuerte China, apoyen la evolución del mercado y favorezcan su mejor comportamiento», dice un informe de Credit Suisse.

Por eso, Lacambra lo tiene claro: «Cualquier cliente bien asesorado con cartera diversificada debería tener exposición a esta región. Habrá idas y venidas pero la evolución va a ser positiva», dice. 

En todo caso, no está mal ampliar la vista más allá de Asia e incluir algo de otros mercados emergentes que, si bien  cuentan con tesis de inversión menos entusiastas que el continente asiático, también han mejorado sus perspectivas para el año que viene con las elecciones en los Estados Unidos y los avances en el campo de la vacuna del coronavirus.

Jorge González, director de análisis de la Tressis, explica que (si bien su región emergente favorita también es Asia) el resto de países cotizan en valoraciones más atractivas, por debajo de su media histórica, porque se han visto más impactados por la pandemia.

Por zonas, Latinoamérica presenta los precios más baratos debido a que la crisis del coronavirus se ha ensañado con especial virulencia allí, pese a que hay empresas como Mercado Libre que no han visto impactados sus beneficios. Por el contrario, Europa del Este o Turquía le parecen menos interesantes por su elevada dependencia de la evolución de la economía europea. «Si Europa sufre, ellos sufren», dice.

Por países concretos, los fondos con los que trabaja Tressis están favoreciendo Rusia y Brasil, frente a México, Suráfrica o Turquía. «Son países que tuvieron una caída muy fuerte por la pandemia pero que vivieron una recuperación ágil. Además, les beneficia la recuperación del petróleo y no han tenido una mala relación con Donald Trump, por lo que parten con una ligera ventaja en esta nueva situación respecto a otras economías que tienen que renegociar los acuerdos comerciales», añade. 

Buenas perspectivas para Brasil

Brasil también es uno de los mercados que gusta a Alejandro Varela, gestor del Renta 4 Latinoamérica, junto con Colombia. 

Según explica, se trata de las dos economías que han vivido un mayor deterioro de sus divisas en 2020 (de entre el 25-30 por ciento) debido a las medidas para luchar contra la crisis, lo que debería favorecer el comportamiento de su sector exterior —las exportaciones a China representan el 30 por ciento del total en Brasil, convirtiendo al gigante asiático en el principal socio comercial del país—. Ademas, «a nivel doméstico, la recuperación puede ser muy fuerte. Solo Brasil tiene 220 millones de habitantes que se van a poner a consumir», apunta este experto.

Por último, tanto Brasil como Colombia gozarán presumiblemente de estabilidad política el año que viene, pues no se vislumbran elecciones en el horizonte a diferencia de Chile, donde está en marcha un proceso constituyente; o Perú, que ha tenido tres presidentes en una semana. «Son las apuestas más claras del continente para el año que viene», asevera.

México también goza de una buena situación de partida, puede ser uno de los países que den la sorpresa el próximo ejercicio, pero Varela prioriza los mercados citados.

 «No es que no haya oportunidades, pero vemos más opciones en estas zonas más castigadas», zanja este gestor.


Este artículo se publicó en la sección Coyuntura del número 1.216 con el título ‘Un futuro sin Whatsapp’. Si es usted un suscriptor titular del plan Pantalla, actualice a Prime para recibir la edición impresa con los gráficos y datos completos de los reportajes. El departamento de atención al suscriptor actualizará su cuenta por usted.

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