Frente al espejo de Draghi

Draghi consigue algo que parecía imposible: calmar las tormentosas aguas de la política italiana. En el Gobierno Sánchez sucede lo contrario, manda la polémica y la confrontación

Pedro Sánchez y Mario Draghi son tan difícilmente comparables como los países que gobiernan. Ambos tienen biografías diferentes y han llegado al poder por vías contrapuestas: elegido, el primero; designado, el segundo. Sin embargo, en la estela del Covid-19, comparten la responsabilidad de gestionar problemas similares.

La volatilidad de las coaliciones que sustentan sus gobiernos, la vulnerabilidad de sus economías frente a los embates exteriores y la pulsión autodestructiva de la cultura política de sus países condicionan su capacidad de aprovechar el poder transformador de unos fondos europeos que, en gran medida, se aprobaron para ayudar a España e Italia.