Dos crisis bursátiles muy distintas con valiosas lecciones

La crisis financiera de 2008 dejó profundas cicatrices en los mercados globales. Los principales indicadores mundiales terminaron con caídas de entre el 40 y el 50 por ciento. Así, el IBEX 35 retrocedió el 39 por ciento, el peor registro anual de su historia, mientras que el S&P 500 se dejó un 38 por ciento, caída comparable solo a la Gran Depresión.

Todos los sectores de la bolsa española cerraron en rojo. La aversión extrema hacia el sector financiero se tradujo en un castigo para los bancos del 50 por ciento, la misma caída que marcaron la industria y los materiales básicos.