Caixabank y Bankia. Ocho años hasta la fecha clave

Fusión Caixabank-Bankia. Julio enfilaba sus horas finales. Fainé descolgó el teléfono y habló con Calviño. El respaldo se mantenía...

El entonces presidente catalán, Artur Mas, viajaba a Madrid desde Barcelona con una imagen que no dejaba de tamborear su sentido de la supervivencia política. El tripartito que constituyeron los socialistas (PSC), la izquierda independentista (ERC) y los ecocomunistas (ICV-EV) había dejado las finanzas de la Generalitat en estado comatoso. Algunos funcionarios ironizaban aquellos días con que las facturas pendientes de pago incluso se agazapaban tras las máquinas de vending de la consejería.

El gobierno autonómico estaba a punto de morir enfermo de tesorería puesto que el responsable del presupuesto público de la comunidad erró en el 2009 al estimar la evolución de los ingresos. Se equivocó por mucho: un tercio menos. En descargo del exconsejero Antoni Castells (PSC), es preciso remarcar que su escaso acierto con la diana no fue ni peor ni más llevadero que la de otros responsables políticos, casas de riesgo u organismos.