Caixabank y Bankia. La oportunidad de la fusión

Fusión Caixabank-Bankia. En el ahorro de costes de personal descansa una parte importante de las ganancias futuras de eficiencia y rentabilidad

La historia demuestra que las crisis bancarias suelen resolverse a golpe de fusiones. No hay más que ver la oleada de fusiones que tuvo lugar para resolver la crisis del ladrillo de 2008, y este es el camino que acaba de iniciarse con la propuesta de fusión/absorción de Caixabank-Bankia para anticipar el impacto del Covid-19, que no hace sino ahondar aún más el problema de baja rentabilidad del sector. 

Si bien es cierto como nos recuerda con frecuencia el Banco Central Europeo (BCE) que hasta ahora el balance neto de las medidas de política monetaria expansiva es positivo para la rentabilidad de los bancos (domina la expansión del crédito,  la reducción de la morosidad y la realización de plusvalías sobre el estrechamiento del margen de intermediación), a partir de ahora en el que se va a alargar el entorno de bajos tipos para hacer frente a la crisis, el balance neto será negativo, con una pendiente de la curva de tipos muy plana que impide a la banca ganar dinero en su principal labor de intermediación, que es la más importante en el negocio de la banca comercial en España.