Un deseo convertido en necesidad

La desbandada de Kabul y la crisis de los submarinos obligan a la UE a recuperar el proyecto de autonomía estratégica

Joe Biden, Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen.

Ha pasado poco más de medio año desde que Joe Biden proclamase ‘America is back’. Pero la esperanza con que se recibió ese anuncio en Europa ha dado paso un profundo recelo. La desbandada de Afganistán y la crisis de los submarinos con Francia plantean dudas sobre lo que el presidente norteamericano entiende por «regreso». Las imágenes del aeropuerto de Kabul y el trasfondo de la alianza entre Australia, el Reino Unido y EEUU (AUKUS) han obligado a la Unión Europea a colocar el dossier de la autonomía estratégica en la bandeja de los asuntos urgentes. A España, enfrentada al aumento de la presión marroquí sobre Ceuta y Meilla tras la crisis de mayo, le importa mucho el futuro de la política de seguridad y defensa de la UE. La pregunta, tanto para Madrid como para Bruselas, es si existirá voluntad política para materializar una capacidad militar autónoma de Europa. 

En su primera alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el pasado martes, Biden negó enfáticamente «estar buscando una nueva guerra fría». Además, reafirmó su compromiso con los aliados tradicionales haciendo mención expresa a la UE y al carácter «sagrado» del compromiso norteamericano con la OTAN. El problema es que los hechos recientes ponen en cuestión esas intenciones. Y, lo que es peor, el temor a que Donald Trump, o alguien avalado por él, reconquiste la Casa Blanca en 2024 genera una incertidumbre inédita acerca del papel de los Estados Unidos en el mundo. A ojos europeos, ha dejado de ser un socio fiable y previsible.