Johnson se queda sin excusas

El impacto del Brexit llega a las calles y pone contra las cuerdas al primer ministro británico

Muchos de los que votaron en 2016 a favor de que el Reino Unido abandonase la Unión Europea deben preguntarse estos días si la situación que atraviesan es lo que se les prometió: «Recobrar el control». Los británicos se enfrentan simultáneamente a la escasez de suministros esenciales, al resurgimiento de las tensiones sobre la unidad del reino y a los coletazos de una pandemia que ha dejado 163.000 muertos y exhausto a su sector público.  

El panorama es desalentador, pero Boris Johnson sigue recurriendo al repertorio de falsedades, consignas y giros de guion que han sostenido su carrera política durante más de dos décadas. El primer ministro insiste en que el Brexit no es el único motivo de los males que asedian a su Gobierno. Pero sin duda es el mayor. Y comienza a pasarle una factura que, con la llegada del invierno, solo puede hacerse más onerosa.