El cambio monetario que nunca llega

La normalización monetaria parece condenada por la expansión cuantitativa y las perturbaciones inesperadas

El final del verano y el principio del otoño siempre vienen marcados por previsiones económicas y planes empresariales. En lo que se refiere al escenario macroeconómico, las condiciones monetarias son un elemento clave. Más aún, en un mundo en el que en los últimos tiempos los designios de los bancos centrales han sido particularmente relevantes. Cada cual tiene sus preferencias, pero hay un oráculo generalmente respetado, la cita que cada final de agosto tiene lugar en Jackson Hole, Wyoming, donde los grandes banqueros centrales y algunos economistas de referencia se dan cita para marcar caminos.  

No puede pasarse por este simposio de puntillas, evitando compromisos. Algo que a los grandes mandatarios monetarios les debe resultar particularmente complejo dado que ellos trabajan, precisamente, bajo supuestos de prudencia. Este año y el pasado la reunión ha estado marcada por el coronavirus. Tanto en temática como de forma práctica porque si en 2020 se previó lógicamente como una conferencia online, en 2021 se decidió a última hora que también se realizara de forma remota.