¿El aluminio puede ser sostenible de verdad?

Alcoa y Rio Tinto (con ayuda de Apple) están tratando de hacer más limpia la producción de uno de los metales más contaminantes

Cuando David DeYoung, que en ese momento era director de tecnologías empresariales de Alcoa, entró en la sede de Apple en Cupertino (California) en septiembre de 2015, sabía que había mucho en juego.

DeYoung dirigía un grupo de ingenieros que llevaba décadas en busca del santo grial del sector del aluminio, famoso por su contaminación: una forma de fundir el metal sin producir emisión directa alguna de carbono.