Sánchez en el centro e Iglesias como señuelo

El Gobierno sale bendecido por el fin del confinamiento y aprovecha a Iglesias y sus escándalos como pararrayos mientras se decanta la situación

John Lennon cantaba que «la vida es lo que te sucede cuando estás ocupado haciendo planes» (Life is what happens to you when you’re busy making other plans). A veces, la política también es lo que ocurre entre los acontecimientos que la definen de manera formal: unas elecciones, una cumbre, la firma de un tratado, una sentencia… Son interregnos imprescindibles para acompasar la acción política a los distintos tiempos que conviven en nuestras sociedades, el tiempo económico, el jurídico, el político o el histórico.

Esta primera quincena de julio ha sido uno de esos interregnos. Las cartas de la política española ya estaban sobre la mesa desde la segunda mitad de junio. Todos los elementos que van a dibujar el futuro próximo del país están a la vista, pero faltan los hechos concretos: el resultado de las elecciones en Galicia y el País Vasco, la primera cumbre europea con la presidencia de Alemania, las decisiones judiciales del ‘caso Tándem’, que afectan a Pablo Iglesias, las que afectan al rey emérito y sus donativos a Corinna Larsen, la evolución de la pandemia sin estado de alarma, la comprobación en carne viva del hundimiento de la economía cotidiana...