Nunca ha existido tanto dinero disponible para adquisiciones

La presión sobre el empresario es tremenda, pero la liquidez que los bancos centrales han creado es inmensa

Quizá no lo sabe, pero el empresario pone cada día su patrimonio en juego. Piense el riesgo y tensión que es saber que cada día, todo lo que tienes, está en riesgo.  Un solo elemento tan inesperado como un virus puede arrasar con todo lo que ha creado.

La valentía es pieza clave en muchos momentos de la vida de un empresario y en los cuales debe decidir. Se trata de esos periodos en que la empresa sufre amenazas que no puede afrontar con sus recursos actuales.

Son fechas, como ahora, en que el tiempo juega en su contra porque su futuro es cada vez más incierto. Muchos no se atreven a decidir y por eso la vida media de la empresa se ha reducido tanto. Porque no decidir, de alguna manera, también es decidir.

En un entorno tan convulso, marcado por la convergencia de tantas revoluciones, los empresarios prudentes se buscan un socio industrial o financiero que sea capaz de hacer crecer la empresa porque en este estadio competitivo tan agresivo, en que tantas empresas acaban desapareciendo, contar con el respaldo de un gran grupo resulta diferencial.

Si se incorpora al accionariado a un grupo extranjero o un fondo de capital riesgo, la empresa puede ganar en inyección económica, crecimiento, impulso y presencia internacional. Por su lado, los empleados tienen mayores posibilidades de desarrollo profesional.

Además, se trata de una forma de abandonar su soledad como empresario, a la vez que ganará en lo que realmente importa: su familia, seguridad de sus empleados, calidad de vida, salud y tiempo para él.

Ganará en tranquilidad, frente al estrés de lidiar con proveedores, clientes y competidores, la creciente presión de Hacienda o las leyes hostiles al patrimonio empresarial. Un 25 por ciento en Impuesto de Sociedades, más un 26 por ciento en tributación por dividendos. 

Ganará en comprensión, pues ni familia ni empleados perciben, en muchos casos, el riesgo económico que asume. El empresario vive soledad, presión, decisiones difíciles, días sin dormir, con el riesgo de perderlo todo en cualquier momento.

Y ganará su vida familiar. Han sufrido su ausencia y desean recuperarle, disfrutar de él, pero para hacerlo tiene que despegarse de una empresa que le absorbe por completo.

La buena noticia es que mientras la presión actual sobre el empresario es tremenda, la liquidez que los bancos centrales han creado es inmensa. Nunca ha existido tanto dinero disponible para adquisición de empresas. Ha fluido a grandes empresas y fondos y, como consecuencia, viene una oleada de compras por multinacionales y capitales riesgo.

En concreto ahora hay más de 200 trillones (casi 200 veces el PIB de España) de dólares disponibles para inversión. Es momento de decidir.

El reto va a ser atraer a grandes grupos con verdaderas sinergias con la empresa y crear un entorno de competencia que les obligue a dar lo máximo que puedan dar. Pero eso es factible y entonces el empresario habrá vendido para ganar. Ganarán los empleados, ganará su empresa, ganará su familia y ganará el empresario.

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