La FED y las dudas sobre su discurso

SIN SUSCRIPCIÓN ● Si la recuperación se asienta, la actuación pertinente de todo banco central es tornar la política monetaria a una instancia más neutral

La Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, llamado coloquialmente por los operadores la Fed, tuvo recientemente su reunión habitual. Tras ella, los inversores se están preguntando si hay un importante cambio de discurso. Nuestra opinión es que no.

La Fed ha tenido un papel muy preponderante en la crisis económica que provocó la pandemia y sus actuaciones han sido muy abultadas y tempranas. Una escasez de liquidez hubiera sido demoledora y en tal sentido el proceder realizado por este banco emisor ha sido acertado. 

Pero el mandato de la Fed no solo es el pleno empleo, sino también la estabilidad monetaria.

Y el índice que utiliza para seguir este último objetivo es la inflación y, más en concreto, el deflactor del consumo privado, para el que tiene un objetivo del 2 por ciento. Los datos recientes están muy por encima de esta cifra, pero no ha habido reacción porque los responsables de la Fed entienden que esa es una situación transitoria provocada por los efectos de base y los cuellos de botella. 

De todos modos, una política monetaria tan agresivamente expansiva como la actual tiene su momento y este es el de una crisis, pero si la recuperación se va asentando la actuación pertinente de todo banco central es tornar la política monetaria a una instancia más neutral no solo para tener munición en la siguiente crisis, sino especialmente para evitar una excesiva aceleración que pueda disparar la inflación. 

El discurso de la Fed tras su última reunión apunta a que habrá dos subidas, de un 0,25 por ciento cada una y que dejaría los Fed Funds, su principal tipo rector, en 0,50-0,75 por ciento en 2023; este nos parece un ejercicio de responsabilidad y de alineación con su mandato. 

Y además creemos que no altera nuestro discurso de que tendremos tipos bajos por mucho tiempo: el rango 0,50-0,75 por ciento ha de calificarse como un tipo bajo habida cuenta de la evolución histórica de los Fed Funds y 2023 está lejos. 

La Fed tiene muchas herramientas de política monetaria, pero las más importantes son el tamaño de su balance (cuanto más amplio, más expansiva es la política) y los tipos de interés (cuanto más bajos, más expansiva).

Lo previsto por los mercados es que la progresiva normalización empiece por el balance, reduciendo el volumen de sus compras (pensemos que todos los meses compra activos financieros por un importe de 120.000 millones de dólares y el PIB norteamericano es de 21 billones) y no actúe hasta 2023 en tipos de interés. 

Creemos que este es el contexto idóneo no para comprar activos refugio, sino de riesgo, como es el caso de las acciones. 

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