Cambio de panorama

Creemos que recientemente ha cambiado, y para bien, el panorama, no solo de los mercados financieros, sino también de la economía

La aparición de la vacuna de Pfizer, a la que están acompañando otras que van saliendo de la fase 3, supone que, por lo menos, sabemos que el largo y oscuro túnel de la pandemia tiene fin. Quizá no sea pertinente la expresión que utilizó Churchill, cuando calificó como el fin del principio la victoria de Montgomery sobre Rommel en la segunda batalla de El Alamein; quizá sea un exceso de optimismo, pero esto se asemeja más al principio del fin.

Es cierto que habrá un contraste importante. Existirá, por una parte, una cruda realidad inmediata, donde siguen abundando las medidas de restricción de movimientos de personas y mayor exigencia de distanciamiento social con el fin de prevenir la escalada de los contagios.

Por otra parte, se despeja en el medio plazo que no llevamos mucho más allá de finales del 2021 la erradicación del virus e inmunización de la población. Hablamos de inmunización porque este fenómeno excede al ámbito de la vacunación por el efecto de la inmunización grupal, que tan poco respetuosamente se dice en inglés, aunque sea referida a humanos, inmunización de rebaño (herd immunisation). 

Vinculamos la solidez de cualquier movimiento alcista a la continuación de la rotación sectorial

Es cierto que casi todas las casas de análisis habían apostado por la aparición de una vacuna tan pronto como el primer semestre de 2021 y que de no haberse dado este hecho hubiera procedido una drástica revisión a la baja de todas las previsiones que habían construido. Pero no es menos cierto que la mencionada previsión se asentaba en unas bases mucho más frágiles que las actuales tras la confirmación de que tenemos una vacuna efectiva.

De este modo, 2021 será un claro año de recuperación y parece que, pese a los numerosos daños que dejará esta pandemia incluso una vez erradicada, los activos de riesgo se verán favorecidos por este evento. 

Pero un tema es el entorno, que es todo lo claro que puede ser cuando tratamos de pronosticar el futuro, y otro muy distinto si los activos de riesgo, especialmente la renta variable, descuentan ya en sus elevadas cotizaciones este panorama. En este punto tenemos alguna duda, pero sí aprovecharíamos claramente los retrocesos para incrementar la posición en acciones.

Donde tenemos menos dudas es en la rotación sectorial. Desde el anuncio de las vacunas, las acciones de compañías encuadradas en sectores que se han visto muy afectados en sus negocios por las exigencias de distanciamiento social han salido de su aletargamiento bursátil y creemos que lo han hecho para recuperarse.

Es más, vinculamos la solidez de cualquier movimiento alcista a la continuación de la rotación sectorial.

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